LETRAS DE...

LA ROSA DEL AZAFRÁN

Canción del Sambrador
Dúo: "Ama, lo que usté me pide"
La monda de la rosa
Romanza: "No me duele que se vaya"
Dúo: "Tengo una angustia de muerte"

 

 

Canción del sembrador: "Cuando siembro voy cantando"
(Juan Pedro y Coro)

Juan Pedro. Cuando siembro voy cantando,
porque pienso que al cantar,
con el trigo voy sembrando
mis amores al azar.
No hay empresa más gallarda
que el afán del sembrador.
¡Por sembrar en tierra parda
soy a gusto labrador!
Pisan mis abarcas la llanura,
raya el firmamento mi montera,
porque al sembrador se le figura
que es el creador de la panera.
Y el grano arrojo
con tanto brío,
que me parece
que el mundo es mío ...

¡Ah! Sembrador
que has puesto en la besana
tu amor:
la espiga de mañana
será tu recompensa
mejor.
Dale al viento
el trigo y el acento
de tu primer lamento
de amor ...
Y aguarda el porvenir,
sembrador.

Todos. No hay empresa más gallarda
que el afán del sembrador.
Por sembrar en tierra parda
¡quién no fuera labrador!

Juan Pedro. Vuela la simiente de mi puño,
cae sobre la tierra removida,
siente la caricia del terruño
y abre sus entrañas a la vida.
Y al sol de mayo,
que es un tesoro,
millares brillan
de lanzas de oro.

Todos. Sembrador
que has puesto en la besana
tu amor:
la espiga de mañana
será tu recompensa
mejor.

Juan Pedro. Dale al viento
el trigo y el acento
de tu primer lamento
de amor ...
¡Y aguarda el porvenir,
sembrador!

 

 

 

Dúo: "Ama, lo que usté me pide"
(Sagrario y Juan Pedro)

Juan Pedro. Ama,
lo que usté me pide
es muy fácil de sentir
y es difícil de explicar.

Sagrario. Creo
que sentir amores
es lo mismo que aprender
nuevos modos de cantar.

Juan Pedro. Mejor lo explica el ama
de lo que yo sabría!

Sagrario. Oírlo de tus labios
quisiera todavía.

Juan Pedro. Reírse quiere el ama
del rústica gañán.

Sagrario. (Aparte) ¡Quién sabe si al oírte
mis ojos llorarán!
(A Juan Pedro) Dime,
dime qué palabras
canta el hombre a la mujer
cuando le habla con amor.

Juan Pedro. Temo
que la desengañen ...

Sagrario. Si tú quieres de verdad,
has de ser buen cantador.

Juan Pedro. Manchega, flor y gala
de la llanura
manchega:
te quiero por tus ojos
y por tu boca
te quiero.
Tus ojos son alegres
como cantares
de siega.
Tus labios son tan dulces
como la miel
del romero.

Sagrario. (Aparte) Bien dicen del cariño
que todo lo hermosea
y que la hermosa envidia,
la suerte de la fea.
(A Juan Pedro)
Comprendo al escucharte
que quieres de verdá ...
y que ella esté orgullosa
de su felicidá.
(Recitado) ¿Me la quieres repetir?

Juan Pedro. La de usté es mi voluntá.
"Manchega, flor y gala
de la llanura
manchega ..."

Sagrario. "Te quiero por tus ojos
y por tu boca
te quiero ..."

Juan Pedro. ¡Bien se lo aprendió!

Sagrario. "Tus ojos son alegres
como cantares
de siega ..."

Juan Pedro. (Cogiéndole la mano)
"¡Tus labios son tan dulces
como la miel
del romero!"

Sagrario. (aparte) No sé qué penas
me están matando,
no sé qué duelos
¡Parecen fogaradas
de celo!

Juan Pedro. Bésame, niña,
con esos labios
dulces y rojos,
mientras que están mirando
tus ojos.

 

 

 

La monda de la rosa
(Sagrario, Catalina y Coro)

Todas. De mondar mucha rosa
yo no me alabo,
porque no tengo novio
que tire el clavo.

Sagrario. La rosa del azafrán
es como la maravilla,
que un día la ve nacer
y la mata el mismo día.

Catalina. Me casé con un sastre
por no estar mala,
y el aire de la aguja
me resfriaba.

Todas. La, la, la, laralala.
La, la, la, la, la, la ...

Mozos. Aroma de tomillo de abril
se escapa de tus labios en flor.

Mozas. Por Dios, no te me arrimes,
galán, no vaya a marearte el olor.

Mozos. Si no me quieres cerca, ¿por qué
me miras con tus ojos de imán?

Mozas. Pues pídele al alcalde un cartel
que diga: "Se prohibe mirar."

Sagrario. La rosa del azafrán
es una flor arrogante
que brota al salir el sol
y muere al caer la tarde.

Mozos. Tan frágil es el amor
como esta flor peregrina.
Se quiere al atardecer
y a medianoche se olvida.
No quieras olvidarme después
que tengo ya encargao el ajuar.

Mozas. Teniendo ya el ajuar encargao
alguna se la puede encontrar.

Mozos. Si alguna se lo encuentra también
te digo que le puede pesar.

Mozas. Con esas indirectas, pa mí
que no voy otro novio a encontrar.

Sagrario y todos. La rosa del azafrán
vestida está de morado
y tiene el tallo pajiza
y el corazón encarnado.

Todos. La, la, la, la, la, la ...

 

 

 

Romanza: "No me duele que se vaya"
(Sagrario)

Sagrario
No me duele que se vaya,
no me importa que me olvide;
lo que siento es que sus ojos
en otra mujer se fijen
y mirarla con los míos
y no poderla decir:
Muchacha, no te ilusiones,
porque ese mozo es pa mi.
Quisiera que se marchara
volando,
que hubiese cuarenta leguas
por medio,
que nadie me la mentara
siquiera ...
Y luego querría verle
de lejos.
¡Ay! ¡Qué me pasa!
¡Qué es la que tengo!
Con él ... ¡quién piensa!
Sin él ... me muero.

La mujer que se hace esclava
de un querer que es imposible,
ni descansa, ni sosiega,
ni es digna de que la miren,
porque nadie se conduele
del mal que la hace sufrir.
¡Mal hayan las conveniencias
que me separan de ti!
Aléjate de mi lado
pa siempre.
Aléjate y no te olvides
de mi.
¡Ay! ¡Qué en mal hora
te di mi fe!
¡Adiós ... Juan Pedro
adiós mi bien! ...

 

 

 

Dúo: "Tengo una angustia de muerte"
(Juan Pedro y Sagrario)

Juan Pedro. Tengo una angustia de muerte,
siento un afán interior,
que de vergüenza me muero
como si fuera un ladrón.
Aunque me cueste la vida
le he de decir la verdá,
porque el amor de mi pecho
no puede ser desleal.

Sagrario. ¿Qué tienes, amor mío?
Cariño, ¿qué te pasa?
Ven a que yo te alivie
las penas de tu alma.

Juan Pedro. La pena que ya tengo
no es nube de verano.
Perdona que me calle ...
y olvídame, Sagrario.

Sagrario. Si quieres que te olvide,
me obligas a morir.

Juan Pedro. Escúchame, Sagrario ...

Sagrario. Escúchame tú a mí.
Lo que tú quieres decirme
ya me lo sé de memoria:
que tu prosapia de hidalgo
es fingida y engañosa.

Juan Pedro. ¿No me maldice tu orgullo
si dejo de ser lo que era?

Sagrario. Es que a mi orgullo le basta
que los demás se lo crean.

Juan Pedro. ¡Manchega! Tu cariño
me da la vida.

Los dos. ¡Te quiero!

Juan Pedro. Cariño tan callado
como seguro ...

Los dos. ¡Tan bueno!
Tus labios siempre callen
lo que nosotros
sabemos.
¡Qué hermosa la alegría
de compartir
el secreto!
Ven a mis brazos,
que muy cerquita
quiero mirarte ...
¡Y nada nos importe
de nadie!