LETRAS DE...

MARUXA

Canción del Golondrón
Dúo de Rosa y Rufo

 

 

Canción del Golondrón
(Rufo)

Rufo
¡Ganapanes! ¡Atrevidos!
¡Y se mofan además!
No respetan mi presencia,
ni que soy su capataz.

Es mi sino desgraciado
como amargo es mi destino,
mi destino de encargado
de esta hacienda del vecino.
Hombre probo y de conciencia
mis deberes cumpla atento,
pero da la coincidencia
que de todos soy ungüento
y aprovechan mi presencia
para algún atrevimiento.
¡Y he de ver! ¡Y he de callar!
¡Rayos y centellas,
esto es demasiado,
carros de demonios,
no lo lograrán.
¡Ah!
Gon, golondrón, golondrina
que a mi
gon, golondrón
me preguntan así:
"Rufo feliz, golondrín, golondrón,
dime, dime, por qué llevas ese zurrón."

Vino ayer a hacerse cargo
de su herencia la señora,
y su primo que es muy largo
la acompaña y la enamora.
Y me encargan los tutores
que les cuide diligente,
y proteja sus amores
sin ningún inconveniente,
y a mis años, es, ¡señores!
un papel impertinente.
¡Y he de ver! ¡Y he de callar!
¡Rayos etc. Gon, golondrón etc.

 

 

 

Dúo: "Rufo, amigo "
(Rosa y Rufo)

Rosa. Rufo, amigo.

Rufo. ¡Señorita!
A servirla estoy dispuesto.
¡Mande usted!

Rosa. Ve enseguidita,
busca a Pablo y tráele presto.
Anda, Rufo, por favor.
Le dirás que quiero hablarle.

Rufo. ¿Pablo?

Rosa. Sí. Pablo el pastor.

Rufo. (Ya comprendo ahora el enfado,
loca está la señorita,
del pastor se ha enamorado
y mi auxilio solicita.)

Rosa. ¿Qué murmuras?

Rufo. ¡Nada, nada!

Rosa. Tráeme a Pablo. corre, pronto.
¿No me ves emocionada?

Rufo. (Con amarga resignación
hace medio mutis)

Gon golondrón, golondrina, simplón,
dime por qué llevas ese zurrón!

Rosa. (Deteniendo a Rufo,
le dice confidencialmente)

¡Que en el pastor
puse mi amor!
Le vi, me vio
y su mirada
en mí clavó.
También anhelante,
le miré un instante;
¡se ruborizó!
Yo quedé confusa,
pero sentía,
un inesperado
placer, que fluía
por todo mi ser
y que transformaba
la vida mía.
¡Qué inmensa alegría!
¡Oh! Gran poder
el de su mirada,
que a una mujer
deja enamorada!
¡Alma mía¡
¡No sé qué hacer!

Rufo. ¡Señorita, qué horror,
querer a un pastor!
Esa locura es imposible.

Rosa. ¡Le amo!

Rufo. A casarse usted va;
novio tiene va.
Habrá un escándalo terrible!

Rosa. ¡Pablo!

Rufo. Yo no traigo al pastor.

Rosa. Sólo ya mando aquí.

Rufo. Pero yo tengo miedo;
se enteran sus tíos
y pobre de mí.

Rosa. Sólo yo mando aquí.

Rufo. No lo puedo negar.
Pero yo tal locura
no puedo amparar.

Rosa. ¡Óyeme! ...

Rufo. No la puedo escuchar.

Rosa. ¡Cállate!

Rufo. No me puedo callar.

Rosa. Allí, en la fuente,
yo le encontré.
Avancé anhelante,
y en el mismo instante,
yo me enamoré.

Rufo. (¡Qué barbaridad! ... )

Rosa. Fui de pronto a hablarle,
mas de entre la espesura,
apareció.

Rufo. ¡Seguid! ...

Rosa. Una gentil criatura.
Me saludó, y a Pablo con ternura
la pastora alegre abrazó.

Rufo. Fue la Maruxa.

Rosa. Maruxa, si, esa era la pastora.

Rufo. Cierto, que Pablo la enamora,
según afirman por aquí.
Y en estos prados
son los pastores
más que corderos,
lobos fieros en su amor.

Rosa. ¡Esa mujer bellísima! ...
¡De ojos plácidos! ...
¡Me robó al pastor! ...

Rufo. ¡Ay, señorita mía! ...
Reflexionad, ¡qué dirá la gente! ...

Rosa. ¡Cállate! ...

Rufo. Vais a casar y es una picardía.

Rosa. ¡Basta ya! ...

Rufo. Oidme a mí que hablo de ver ...

Rosa. ¡Qué impertinente!

Rufo. ¡Ah! ¡Señora mía! ¡Que la razón
ha de inspirar al corazón!

Rosa. Me traes a Pablo,
le quiero hablar.

Rufo. (Haciendo burla) La, la, la.
Cerca de una fuente
le voy a buscar.

Rosa. Venturoso amor,
oigo tu rumor
grato y dulcemente.
Yo lucharé con brío.
Bendeciré ese feliz amor mío.
Feliz seré con tal desvarío,
dulce ensueño que fiel guardaré.

Rufo. ¡Locura! ¡locura! ¡locura!
¡Voy a buscar al pastor!

Rosa. Di que aquí le aguardo! ...

Rufo. Voy.
(Resignado hace mutis)
¡Gon golondrón,
golondrina, simplón! ...