LA DEL MANOJO DE ROSAS
|
Romanza |
| Joaquín. No, no me importa que con otro de mi lado te alejes; yo te aseguro que muy pronto de ese amor te arrepientes. No, no me importa que te vayas; porque habrás de volver; tú ya no puedes, por despecho, olvidar nuestro querer. Tranquilo te espero, niña del alma, que hasta cuando me humillas me das esperanza. Madrileña bonita, que me has prendido en el vuelo garboso de tu vestido. Aunque me dejes, los ojos de tu cara dicen que vuelves. Madrileña bonita, luz de verbena; eres como un ramito de hierbabuena. Tiene tu aroma perfume de la Virgen de la Paloma. Eres luz y alegría de mi querer: Madrileña bonita, ¡tú has de volver! ¡tú has de volver! |