LETRAS DE...

GIGANTES Y CABEZUDOS

Romanza de Pilar
Coro de repatriados

 

 

Romanza de Pilar

Pilar. Esta es su carta
es el cartero después del otro
lo que más quiero.
Tardó la carta
cerca de un año.
Vive y me quiere
mi pobre maño.
¿Qué me dirá?
Vamos a ver.
¡Por qué Dios mío no sé leer!

Si no doy esta carta a leer
lo que escribe yo voy a ignorar,
mas no debe ninguno saber
lo que el chiquío le cuenta a Pilar.

Me leen sus cartas mal
y deprisa y acaban siempre
muertos de risa.
Que esas se rien no puede ser.
¡Por qué, Dios mío no sé leer!

Las cuatro caras llenas están,
ésta es su firma
¿qué me dirá?
Me dirá que me quiere de veras,
que soy mona y rica,
me dirá que al remar
no se olvida de la Pilarica.

Me dirá que esta hambriento
y sediento y enfermo
y cansado y que va por maniguas
y charcas sin pan ni calzado.
Me dirá que ni Cuba es hermosa,
ni dulce la caña
y que piensa en su pobre baturra
que llora en España.

¿Dirá otras cosas?
Bien puede ser.
¡Por qué, Dios mío no sé leer!

Tal vez su vuelta me anunciará.
Tal vez enfermo se encontrará,
y ¡ay Dios! a verle no vuelva ya.
Duda cruel ya no asaltó
y hace latir mi corazón.
Qué me dirá
Yo no lo sé,
¡Por qué, Dios mío no sé leer!

 

 

 

Coro de repatriados

Jesús, Vicente y Coro
Por fin te miro, Ebro famoso,
hoy es más ancho y es más hermoso.
¡Cuánta belleza, cuánta alegría,
cuánto he pensado si te vería!
Tras larga ausencia,
con qué placer te miro;
en tus orillas
tan solo respiro.
Estás más lleno,
aun más que te he dejado.
¡Ay, pobres madres,
cuánto han llorado!
Ya Zaragoza vuelvo a pisar,
Allí la Seo, y allí el Pilar.

Jesús
Por la patria te dejé, ay de mí!
y con ansia allí pensé solo en ti.
Y hoy, ya loco de alegría,
¡ay, madre mia! me veo aquí.

Todos
Aguas muy amargas son
las del mar,
yo he sabido la razón
al marchar.
Tantas penas van por él,
que le amargan
con tanto llorar, con tanto llorar.
¡Ay, baturrica,
no te he olvidado;
vuelvo a tu lado
lleno de fe,
y ya nunca partiré!