| La Antonelli. Comprende lo grave
de mi situación,
y escúchame, Vasco,
y ten compasión.
Tranquila he vivido
y honrada y dichosa,
mas ¡ay! que has venido,
y estoy muy nerviosa.
Estoy trastornada,
perdí la chaveta.
Pepito te llamó
cantando el Profeta.
Marchate ya, márchate ya.
Mamá te llora; ve con mamá.
Giussepini. Africana gitana
nacida muy cerca
del puente de Triana,
¿por qué te ví yo,
y por qué tu mirada
que amores decía,
clavada en la mía?
¿Por qué me engañó?
La Antonelli. ¡Ay! baturro fogoso
nacido muy cerca
del Ebro famoso,
¿por qué te ví yo,
y por qué tu cariño
de noche y de día
con loca osadía?
¿Por qué me siguió?
Giussepini. Africana gitana
nacida muy cerca
del puente de Triana,
si yo te seguí,
es que al verte la muerte
temiendo no verte
muy hondo y muy dentro
del alma sentí.
La Antonelli. ¡Ay! baturro fogoso
nacido muy cerca
del Ebro famoso,
no sigas ya más
y no pierdas el tiempo
conmigo, alma mía,
que al fin algún día,
¡ay! te arrepentirás.
No debo escucharte;
no insistas por Dios.
Tu pueblo te llama.
Giussepini. Nos llama a los dos.
La Antonelli. Llorando que partas
te pido esta vez.
Giussepini. Si quieres que parta
contigo ha de ser.
La Antonelli. ¿Huir yo contigo?
No sueñes así.
Giussepini. Verás que dichosos
seremos allí.
La Antonelli. ¡No sueñes así! ¡No sueñes así!
Giussepini. Verás que dichosos
seremos allí.
No cantes más La africana,
vente conmigo a Aragón,
y allí la jota que es gloria,
nos cantaremos los dos.
Vente conmigo y no sientas
estos lugares dejar,
que lo que aquí es prima donna,
reina en mi casa será.
La Antonelli. Ay que cosas dices;
yo estoy muy nerviosa,
dejame tranquila
cállate esas cosas.
Ten por Dios prudencia,
cesa en tu porfía,
por que si te oyesen
buena se armaría.
Esas ilusiones
no has de realizar.
Basta ya, Pepito,
deja de soñar.
(a dúo) Aunque te quiero y me quieres,
vete y no dudes ya más,
vete con Dios, alma mía,
que alguna vez volverás.
¡Ah, por Dios, vete ya!
Ya no dudes más.
Vete calla, por Dios,
Que me matas.
Ten ya de mi compasión,
vete por fin de mi lado
o serás mi perdición;
vete tranquilo y no sientas
estos lugares dejar
aunque sin Vasco, Selika
muera desolada de tanto penar.
¡Vete! ¡Vete! ¡Vete ya!
¡Ay. qué fatiguitas
siento yo en mi pecho
viendo que es precisa
la separación;
pues aunque le digo
que se marche al punto,
él solo es el dueño
de mi corazón!
Giussepini. (a dúo) Aunque te quiero
y me quieres,
vete y no dudes ya más,
vente, por Dios, vida mía,
que alguna vez volverás.
Entonando coplas
con el guitarrillo
te diré gitana,
te diré bien mío,
te diré mi gloria,
te diré, lucero,
te diré mi encanto,
te diré mi cielo,
cantaré a tu boca,
cantaré a tus manos,
cantaré a tus ojos,
cantaré a tu garbo.
¡Ay, Antonia mía!
¡Ay, mi sólo amor!
Si me quieres, dilo, por favor.
Ay, prenda querida,
de mi corazón,
eres tú mi vida,
eres mi ilusión.
¡Ay, gitana mía
de mi corazón!
Eres alma mía
de mi corazón.
Toda mi alegría,
toda mi ilusión,
vente vida mia
no me hagar penar.
¡Vente ya! ¡Vente ya!
Entonando coplas
con el guitarrillo
te diré mi encanto,
te dire mi amor,
te diré mi gloria,
te diré mi cielo.
¡Ay, Selika mía
de mi corazón!
|