LETRAS DE...

DOÑA FRANCISQUITA

Canción del ruiseñor
Coro de románticos
Romanza: "Por el humo se sabe"

 

 

Canción del ruiseñor
(Francisquita)


Francisquita Era una rosa que en un jardín
languidecía de casto amor
por un ruiseñor,
mientras un zángano zumbador
a enamoraría desde el panal
todas las tardes venía al rosal.
Y al ver la rosa que el ruiseñor
amor sentía por otra flor,
al zángano infeliz, cuando venía,
la rosa le decía:
ese ruiseñor,
soberbio y cantarín,
cuando tú no estás,
señor, en el jardín,
viene a mi rosal y en esta rama
me dice que me ama.
Y, aunque creo yo
que con su pico miente,
jamás, jamás cantó
un trina ni un gorjeo tan valiente. Ah!

Fernando ¿Y después, y después qué pasó?
Cardona Eso mismo digo yo

Franc. Que el pobre zángano más infeliz
aunque más viejo que aquella flor,
llamó al ruiseñor
para quejarse de su actitud
y amenazarle con su aguijón,
si no sabía callar su pasión.
Desde aquel día, supo el ruiseñor
de la rosa ser tierno trovador,
y enfrente del rosal, desde aquel día,
el pájaro decía ...
Fernando Este ruiseñor prendado está de ti.
Franc. ¿Cómo pudo ser, si nunca vino aquí?
Fernando Viene a tu rosal y en esta rama
te dice que te ama.
Franc. Y, aunque creo yo
que con su pico miente,
jamás, jamás cantó
un trino ni un gorjeo tan valiente. Ah!

 

 

 

Coro de románticos

Ellos
¿ Dónde va, dónde va la alegría?
¿Dónde va, dónde va la hermosura?
Diga usté, por favor, vida mía,
que la noche está oscura,
y el amor no es amigo del día.
Venga usté por Dios, madrileña guapa
que en esta capa cabemos los dos.

Ellas
Sepa usté, sepa usté, caballero,
que el amor, que el amor no me asusta;
sepa usté que yo quiero al que quiero,
si al mirarle me gusta
a la luz del primer reverbero.
Como yo no sé, porque no le veo,
si es guapo o feo, retírese usté.

Ellos
Cuánto daría si me alumbrara
la luz primera del buen amor.
¡Rasga las nubes, luna lunera
pon en mi cara tu resplandor!
Ven mi lucero, que soy un caballero
y en esta capa que a mí me tapa
con garbo y arte,
sabré cantarte lo que quiero.

Ellas
Guarde su capa de guapo mozo,
no estoy por eso de la canción;
porque me asusta que en el embozo
se esconda un beso de perdición.
Si en esta capa quisiera usté encerrarme,
tendrá que amarme como yo quiero.

Ellos
Por tu amor, hermosa, soy capaz de todo.

Ellas
Yo no le querría si no de este modo.

Ellos
Dime lo que pides, dime lo que quieres
Pide ya, por favor.

Ellas
Pediré, sólo amor.

Ellos/as
AMOR.

Ellas
¡Ay, qué hermosa noche!

Ellos
¡Noche de cantares!

Ellas
¡Noche de querellas!

Ellos
Tiemblan las estrellas con febril temblor.

Ellos/as
Noche misteriosa, madre del amor.

Ellas
¡Vamos ya, caballero galante, a correr amorosa aventura!

Ellos
¡Vamos ya, capullito fragante, a correr amorosa aventura!
Me venció tu galana hermosura.

Ellas
¿Caballero galante…!

Ellos
¡Vamos ya, que la noche está oscura.

Ellas (J)
Del amor en pos, cuando usté me tapa con esa capa marchemos los dos, vamos despacito.

Ellos (J)
Ven aquí por Dios, madrileña guapa, que en esta capa cabemos los dos.

Ellas
Vamos despacito.

Ellos
Vamos vida mía.

Ellas
Para hablar quedito.

Ellos
Hasta el nuevo día.

Ellas
Todo amor respira. Quiero suspirar.

Ellos
Cuando amor suspira, pronto va a besar.

 

 

 

"Por el humo se sabe"
(Fernando)


Fernando. Por el humo se sabe
donde está el fuego;
del humo del cariño
nacen los celos:
Son mosquitos que vuelan
junto al que duerme
y zumbando le obligan
a que despierte.

¡Si yo lograra,
de verdad para siempre,
dormir el alma!
Y, en la celdilla del amor aquél,
borrar el vértigo
de aquella mujer.

Por una puerta
del alma va saliendo
la imagen muerta.
Por otra puerta llama
la imagen que podría
curarme el alma.
Se me entra por los ojos
y a veces sueño
que ya la adoro.
Cariño de mi alma
recién nacido,
la llama extingue,
¡ay! de aquel cariño.

¡Vana ilusión!

En amores no vale
matar la llama,
si en las cenizas muertas,
queda la brasa.
El amor se aletarga
con los desdenes
y parece dormido,
pero no duerme.
¡Ay, quién lograra
de verdad para siempre
dormir el alma!
Y, en la celdilla del amor aquel,
borrar el vértigo
de aquella mujer
fatal. ¡Ah! fatal.