LA DOLOROSA
Relato (Rafael)
Nana de Dolores
Duetto Cómico
Jota - Intermedio
Dúo (Dolores y Rafael)
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Relato de Rafael |
Rafael. La roca fría del Calvario Rafael. Desde una loma del sendero, |
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Nana de Dolores |
| Dolores. Duerme, mi tesoro, que ya estoy contigo, y ya no te faltan besos ni calor. Duerme en mi regazo, rayito de luna, duerme en esta cuna que te da mi amor. Tu madre te vela, estrellita mia, que eres mi alegría y eres mi dolor. Ea, ea. |
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Duetto Cómico |
| Nicasia. Ya verás cuando me ponga los zapatos y el collar, y mis guantes tan elegantes y mi mantilla con el "azar" Todos los chicos solteros tendrán envidia de ti, porque te quiere una moza que ni en Zaragoza la pintan así. ¡Vaya un negocio bonito si te casas con mí. (evoluciones insinuantes) Perico. Yo también quitaré el hipo con mi ropa de siñor, y mi puro de medio duro y aquí, en la oreja, mi buena flor. Todas las chicas solteras tendrán envidia de ti, porque te dan un "torrero" lo más chalanguero que se ha visto aquí. Bien mirau, es el negocio más pa ti que pa mí. Nicasia. (moviéndose con más picardía) Mi cuerpo se sabe mover. Como puedes ver. Perico. (un poco mareado) A mí esta mujer me va a dar que hacer. Nicasia, Nicasia, Nicasia, no sé lo que tienes haciendo "ginasia" que me entran "vaivienes" por ti. (se apoya en ella) Nicasia. (rechazándolo) Perico, Perico, Perico, si tienes congojas, avisa al "medico", pero no te cojas a mí. Perico. Es que de vete yo pierdo el compás. Nicasia. Los medicos te doy nada más. (bailan) Los dos. De gusto se me abre la piel pensando en la luna de miel. |
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Jota - Intermedio |
| Tenor. Clavelina de la huerta, no cierres hoy tu ventana. Clavelina de la huerta, Escucha despierta la copla mejor, la copla de tu rondador. Y ten la ventana abierta, que puede entrar el amor. Cereza mollar, no quiero un clavel; quiero los besicos tuyos, que saben a miel. |
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Dúo |
| Dol. ¡Rafael! ¡Rafael! Déjame besar tu mano generosa, que a tus pies llore mi dolor. Raf. Levanta del suelo, pobre Dolorosa, y ten valor. ¡Cuántas horas de pena tendrás en tu largo camino! Dol. Lo quiere el destino, y sufriré. Raf. La impiedad de la gente, la vida te hará en mil pedazos. Dol. Con mi hijo en los brazos moriré. Raf. (Consigo mismo) Ten piedad, Señor, para la infeliz. Con mi amor en otro tiempo pudo ser feliz. Pero ¿a qué soñar, si aquel amor no puede ser? Alma mía, tu ilusión no ha de volver. Dol. ¡Pobre Rafael! sufres aún por mí, sin pensar que mis locuras le han traído aquí. Los dos. Calla, corazón, ya que feliz no puedes ser. Alma mía, tu ilusión no ha de volver. Raf. Dolores, no sufras. Dol. Tu pena me llena de pesar. Raf. Mi dolor no te importe. Pensemos tan sólo en tu suerte. Dol. Soy madre y soy fuerte, y sé luchar. Raf. ¿Por qué no vas al hombre que ayer te quiso con tu aflicción? Y, si es preciso, pides perdón. Dol. ¡Jamás! ¡Jamás! ¡ Maldito el cobarde que manchó mi frente y niega y miente si le recuerdan su delito! ¡Maldito sea! ¡Maldito sea! Antes mendigar sin honra y nombre que unirme a un hombre de tal ralea. Maldito el canalla que, cruel y avaro, le niega amparo, cariño y pan a ese angelito! (Llora) Raf. ¡Pobre Dolores! ¡Pobre mujer! No sé qué hacer, por que no llores. Dol. Ya no tengo la esperanza de volverte a ver. Los dos. Basta de soñar. Aquel amor no puede ser. Dol. Adiós, Rafael. (Se aleja) Raf. Adiós. Alma mía, nunca más has de volver. |