Angelita.
No sé qué siento aquí
que el alma se encendió.
No hay vino para mí
como el Chateau Margaux.
Chispea sin cesar,
alegre y juguetón;
parece que es del vals
la dulce invitación.
Quiero bailar,
quiero reir.
De la botella
voy a dar fin.
Moveiéndose a compás
palpita el corazón,
haciendo tin, tin, tan
y haciendo tin, tin, ton.
De amores y placeres
el encendido mar,
refleja en sus espumas
la copa de cristal.
Su fuego centellea
aquí en el corazón.
No hay vino tan alegre
como el Chateau Margaux.
Quiero reir,
quiero bailar
así, así etc.
Parece que es etc.
"Bebe, esposa mía,"
me dijo Manuel,
y estoy tan alegre
como ustedes ven.
Ven mi amor! |