Rosina:
Virgen y madre
del Redentor;
no me abandones,
por favor.
(oye un ruido)
Pensé que era él.
Me engaña el deseo.
¿Por qué a un tiempo mismo
le aguardo y le temo?
¡Qué loca aventura!
¿Por qué,
por qué, Dios mío,
no he guardado
mi amor en secreto?
(dan las diez en un reloj lejano)
Valor, Rosina.
Ya llegó el momento.
¡Las diez!
Leonello:
Mujer, primorosa clavellina
que brindas el amor,
yo soy caminante que al pasar
arranca las hojas de la flor.
Rosina:
Ya abrieron la verja,
ya entró en el jardín.
Aquí viene. Al fin ...
Leonello:
Esta es la estancia.
La aventura es singular,
parece una página
de un cuento oriental.
Todo parece
dispuesto para amar.
Aquella puerta
me dará la clave.
Capitán Leonello ...
¡adelante!
(Rosina dormido)
¿Me engañan los ojos
con una ilusión?
¿Me espían, acaso?
¿Será una traición?
¡Una mujer!
Dormida parece ...
Ella debe ser.
¡Capitán, Leonello!
¿Qué vas a hacer?
¡Pero es tan hermosa!
verla dormir
es soñar y aprender
a sentir.
¡Oh, mujer!
Bella flor ...
¿Quién supiera lo que sueñas tú?
Cabecita que duermes, un sueño feliz.
¿Qué ideal pensamiento se adueña de ti?
¿Qué ilusión tienes tú, cabecita gentil?
La inquietud
que adivino ya en tu frente
quiero sorprender,
y que mis labios puedan al besar,
dulcemente aprisionar
tus ensueños de mujer.
¡Qué hermosa está!
¡Leonello!,
esto es indigno de un capitán.
Ve a buscar las aventuras
en tus locos amoríos ...
No mancilles este hogar.
Rosina:
¡Ay!, que se va ...
¡Quién es! ¡Un hombre!
Leonello:
Señora ...
Rosina:
¿Dónde vais?
Leonello:
Yo os diré.
Rosina:
Atentáis a mi nombre.
¡No lo quiero saber!
Leonello:
Disculpadme.
Rosina:
¿Por dónde entrasteis aquí?
Leonello:
Escuchadme, os lo ruego.
Rosina:
¿Qué podríais decir?
Leonello:
Señora mía, perdón os pido
y aguardo rendido
vuestra sanción severa.
Rosina:
Sois un osado
que en vano espera
lograr perdón.
Leonello:
El capitán Leonello
Sólo ha podido
pecar de amor.
Rosina:
¡Ah! El capitán Leonello ...
Sí; conozco aventuras
que la fama pregona
de ese buen capitán.
De un amor como el vuestro,
¿qué se puede esperar?
Torbellino de pasiones
y locuras nada más.
Ese amor, que sentís
es aroma que el viento renueva,
Y el amor no es así.
El cariño verdadero
dormidito en el alma se lleva;
capullito que quizá
con el tiempo se abrirá.
Leonello:
Yo siento,
Una pena aquí escondida
como un nuevo sentimiento,
que es suspiro y es lamento
que se escapa de mi vida.
Rosina:
No os importe padecer,
que un amor de verdad
no ha de florecer
si no sabe suspirar.
Leonello:
Un cariño verdadero
dormidito en el alma tenía,
y al mirarme junto a vos,
mi cariño despertó.
Rosina:
Lo dudo.
Leonello:
¡Lo duda ... !
Rosina:
La historia pasada
no debo olvidar.
Leonello:
Yo os juro ...
Rosina:
Es inútil.
Leonello:
Mi fe de soldado
lo puede jurar.
Rosina:
Os ciega el deseo.
Leonello:
Creedme, señora.
Rosina:
No os creo.
Leonello:
Princesa, mi espada os ofrece
probar que merece
tan altos favores.
Pedidme, señora, que hiera,
que mate, que muera,
por vuestros amores.
Ved que os ofrezco
vida y honor.
Y honrarse mi espada querría
sabiendo, alma mía,
que el premio sois vos.
Rosina:
¡Callaos!
Leonello:
Prestadme oído.
Rosina: (aparte)
Ya está en mis redes.
Leonello:
Miradme al menos
ya arrepentido.
Rosina:
No seguid.
Leonello:
¡Escuchad!
Rosina:
Desistid.
Leonello:
¡Por piedad!
¡Mi amor no consigue siquiera
saber que le espera
vuestro perdón!
Rosina:
¡Dios mío!
Leonello:
Princesa ...
Hablad, por favor
Rosina:
Si queréis ser feliz
olvidaos de ese nuevo amor.
Corred la vida
sin pensar en mí.
Leonello:
¡Tal vez no pueda ya
vivir sin vos.
Rosina:
Si es verdad que sabéis
un cariño sentir,
aprended como yo
la virtud de sufrir.
Rosina:
Y quizá el amor
llegará pronto a ser nueva luz
que es la risa del amanecer.
Leonello:
Esperanzas de amor
iluminan mi ser como luz
que se enciende con la risa del amanecer.
Los dos:
Y acaso un día
su canción dirán
unos labios de galán
y unos ojos de mujer.
(hablado)
Rosina:
Bueno, mi capitán, ahora...
Leonello:
Señora, ¿tan pronto?
Rosina:
No hay más remedio.
Leonello:
Obedezco; pero...
¿os veré mañana?
Rosina:
Nos veremos...
Leonello:
¿Aquí?
Rosina:
Aquí, no. En el mirador.
Leonello:
Pues... hasta mañana.
Rosina:
Hasta mañana.
Ya es mío.
Rosina: (cantado)
Marinela, Marinela,
con su triste cantinela
se consuela
de un olvido maldecido.
Mari, Marinela.
Campesina, campesina,
como errante golondrina,
vas en busca del amor.
¡Pobre golondrina
que al azar camina...
Leonello: (hablado)
Princesa, princesa,
canta por favor.
Quiero escucharte, sigue.
ya sé qué es el amor.
(cantado)
Acude, vida mía.
Escúchame. Soy yo.
Aquel aventurero
hoy busca un tierno amor.
Al fin
ya en mi pecho nació
el cariño ideal.
Princesa; no temas.
Mi honor guarda el tuyo.
¡Volverá tu capitán. |